¿Suegras?, como la cerveza

Rosana Rivero Ricardo

La difícil situación económica de muchas familias cubanas y el complejo estado de la vivienda en Cuba han determinado que las parejas de recién casados tengan que convivir bajo el mismo techo con los suegros.

Para muchas relaciones eso representa un gran problema o hasta un termómetro para medir la fortaleza de la unión. Aunque las personas somos seres sociales, es decir, hechos para vivir en sociedad, en algunos casos, la convivencia se hace muy difícil cuando llegamos a un nuevo hogar con costumbres y hábitos que difieren de los nuestros.

Existen núcleos familiares donde los cónyuges comparten su limitado espacio con los suegros, pero además con cuñados, sobrinos, primos y toda clase de parentesco y generaciones que pueden incidir negativamente en el vínculo de los enamorados. Sin embargo, son las suegras las que siempre cargan con la mayor parte de la culpa ante una ruptura marital.

Después del consabido argumento de la incompatibilidad de caracteres, las suegras deben ser la segunda causa de divorcio en nuestro país o al menos esos creen muchos cubanos, quienes con su acostumbrada perspicacia y sentido del humor no han dejado pasar por alto el tema y han llenado el baúl de dichos populares a su costa. Así, si le preguntas a alguien como quiere ver a su suegra puede que te responda: como a la yuca, tiesa y bajo tierra  ó como a la cerveza, fría y soltando espuma por la boca.

Incluso han servido como estrategia de marketing para validar la calidad de un producto del hogar. ¿Quién no habrá escuchado el consabido pregón?, veneno pa’ cucarachas, pa’ hormigas, veneno pa’ la suegra.

Pero ellas no pueden cargar con toda la culpa siempre pues hay yernos y nueras que también se las traen. A veces resulta que no logramos comprenderlas, entender su amor filial, ya que para una madre nadie es lo suficientemente bueno para su hijo o hija, aunque esto no es pretexto para intervenir constantemente en la vida de sus descendientes.

De cualquier modo dice la sabiduría popular que la suegra que quiere a un yerno, gana un hijo; si no lo quiere, pierde una hija. Y lo mismo se aplica para las nueras.

Aunque la tradición popular se empeñe en clasificarla como la mala de la película, muchas veces son las suegras las que están al tanto de las nueras para recibir al nuevo nieto, quienes las cuidan en su enfermedad, las defienden ante los errores de los hijos, aun a expensas de ganarse el rechazo de estos.

 No debemos olvidar que todos tenemos virtudes y defectos. Sin embargo, en vez de engrandecer los defectos, debemos reconocer las virtudes de las personas que un día se convierten en parte de la familia. De este modo todo estará en armonía, pero como la suerte es loca y a cualquiera le toca, por si acaso muchísima suerte con tu suegra.

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Acerca de Bernardo

Periodista de Telecristal. Sueño con ser actor, pero amo la profesión que escogí.
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